Visitamos la capital espiritual del pueblo Arhuaco en la Sierra Nevada. Antes de hablar de carbono o certificaciones, los proyectos empiezan caminando el territorio.
Llegar a Nabusimake no es fácil, y así debe ser. La capital espiritual del pueblo Arhuaco está protegida por horas de camino de montaña, y cada piedra del sendero recuerda que uno entra a un territorio que tiene sus propias reglas, sus propios tiempos y sus propias autoridades.
Fuimos a escuchar. En Saumama creemos que ningún proyecto climático puede estructurarse desde un escritorio: antes de hablar de líneas base, certificaciones o créditos de carbono, hay que caminar el territorio y entender qué quieren sus habitantes para las próximas generaciones.
Las conversaciones con las autoridades tradicionales confirmaron lo que guía nuestro trabajo: la gobernanza comunitaria no es un requisito de un estándar internacional — es la condición para que cualquier resultado sea duradero. El Consentimiento Previo, Libre e Informado no es un formulario: es un proceso de confianza que toma el tiempo que tenga que tomar.
Volvimos con cuadernos llenos y con una certeza: los proyectos que vienen se diseñarán con la comunidad, a su ritmo y en su lengua. Esa es la diferencia entre estructurar un proyecto y sembrar uno.
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